Finalmente, después de su emocionante aventura, Gumball y Darwin regresaron a casa, cansados pero felices. Gumball se sentó de nuevo en el sofá, mientras que Darwin volvió a su tanque.
"Ha sido un gran día", dijo Gumball con una sonrisa.
¡Y así terminó la aventura de Gumball y Darwin en el barrio de Elmore!
La tienda de caramelos era famosa por sus deliciosos dulces y su loca dueña, la señora Simian. Al llegar, Gumball, Darwin y Tobias se encontraron con una cola de niños esperando para entrar en la tienda. La señora Simian, con su loca sonrisa, les dijo que tenían que esperar su turno.